LA IMPORTANCIA DE LOS ABUELITOS
¿Se han puesto a pensar que los abuelitos son las segundas
personas que más quieren nuestros peques después de los papás? Aunque algunas
veces pareciera que los prefieren a ellos por todos los engreimientos =P. Pero
realmente manejan un rol más que de engreimientos; ellos son los encargados de
enseñarles sabiduría, mucha experiencia que han acumulado en los años, cariño
que algunas veces pareciera que no les cabe en el pecho y hasta estabilidad
emocional.
Pero los únicos que aprenden no son los peques; también los
abuelos. ¿Cómo? Pues todas ya sabemos que ahora nuestros peques vienen con un “chip”
distinto al de antes y esto hace que para los abuelitos todo sea distinto y vean las situaciones de otra manera. Por ejemplo, aprenden a tener más
paciencia, a soltar más sus emociones y a ser más tolerantes.
Investigando, encontré un estudio en Reino Unido de un
análisis de más de 1600 niños entre 11 y 16 años; donde se trataba de medir la
felicidad de los niños, tanto de los que vivían junto a los abuelos como los
que se criaban sin ellos. Dicho estudio concluyó que “las relaciones cercanas
entre abuelos y nietos sirven de amortiguación a los efectos de los eventos
adversos de la vida, como la separación de los padres, porque estas relaciones
calman a los niños y les dan seguridad”. También informó que los abuelos pueden
generar estabilidad emocional, como les comenté líneas arriba, y juegan un
papel importantísimo en los momentos de adversidad familiar.
Ojo que esto no significa que si no hay abuelitos, no hay
todo este colchón de soporte; pero definitivamente aliviana bastante cuando hay
un problema en casa o entorno familiar.
En mi experiencia personal, mis papas: los abuelos de
Juanjo, son capaces de todo si mi hijo se los pide. Cuando tienen a mi hijo
frente a ellos, se les olvida el dolor de espalda, de rodilla... lo estricto
que alguna vez fueron conmigo o lo duro que pueden ser en su día a día. Sus
costumbres han cambiado por completo ya que todos vivimos juntos, y hasta le
permiten cosas que nunca me permitieron a mí: saltar en el mueble, tener
juguetes regados, etc. ¿Por qué? Pues porque viven esta etapa con más relax,
calma y sobretodo experiencia que cuando fueron padres; por eso son compinches
en el juego, magníficos confidentes, los mejores paños de lágrimas y un pilar
indispensable en la educación.
Lo mejor de todo esto; es que todos vivimos positivamente
esta experiencia. No me canso de ver cómo es que definitivamente mis padres se
volvieron en los segundos padres de mi hijo; y esperemos sea así por muchos
años más.
Fuente: Guía Infantil


0 comentarios: