LA PRESIÓN POR SER PADRES PERFECTOS
Es cierto que criar hijos hoy es más
difícil que hace unas generaciones y que se requiere de habilidades y
conocimientos para hacerlo bien. Igualmente cierto es que ello no puede ser al
precio del estrés, la insatisfacción o la pérdida de la confianza en uno mismo.
MUJERES MULTITAREA
Muchas mujeres están sufriendo depresión
por estar sometidas a exigencias exageradas, por la sociedad y por ellas mismas. Según investigaciones, estas mujeres piensas
que ellas son quienes deber hacerse cargo de la crianza de los hijos, porque
hacen las cosas mejores que los padres. Se ocupan de todo lo relacionado a sus
niños, sin dejar de encargarse de tareas
domésticas y de trabajos fuera de casa. La presión y la sobrecarga resultantes
les saca satisfacción con sus vidas y las toma más vulnerables frente a la depresión.
Sé de ello porque me sucedió en los
primeros meses de crianza de Tiqui, desde el día siguiente de la cesárea en vez
de descansar empecé a realizar las tareas de casa, todo bajo la premisa de que
yo lo haría mejor. Gran error, porque TODOS tenemos la capacidad de hacer las
cosas bien cuando se trata de nuestros hijos, si bien es cierto la mamá es la
que muchas veces tiene ese sexto sentido que la predispone a hacer las cosas
del mejor modo posible para su pequeño, también es cierto que el padre puede
hacer lo mismo o mejor, solo es cosa de darle la oportunidad y no segregarlo de
la familia bajo la falsa creencia que hay tareas que son solo de la madre.
SUPERMADRES
En especial riesgo para esta situación se
encuentran las madres de buen nivel socioeconómico y cultural, autoexigentes, que se someten a
la presión de ser excelentes esposas, excelentes amas de casa y excelentes en
su trabajo remunerado. Son “supermujeres”, o pretenderían serlo. Más tarde o
más temprano enfrentarán la realidad de que no se puede con todo y que ellas
mismas como personas necesitan un balance que no están teniendo.
Desde pequeña fui criada para ser algo así
como perfecta en todo, siempre ocupé el primer puesto en la primaria, obtenía
premios para mi colegio en los concursos, en la secundaria fui premio
excelencia e ingresé becada a varias universidades, así que ese era mi estilo
de vida, siempre ser la mejor y cuando no lo obtenía me sentía pésimo. Mi gran
quiebre al respecto sucedió con Tiqui, quedé embarazada estando en la
universidad, así que me propuse ser buena alumna, buena hija, buena madre y
buena trabajadora. A los pocos meses como era natural colapsé, entendí que en
cualquier otro ámbito podría obtener un sobresaliente, pero que en cuanto a la
maternidad, no. No porque hiciera mal mi labor, sino porque simplemente aquí no
existen los percentiles, ni las notas, ni puestos. Solo basta ponerle mucho
amor a cada actividad que realizas con o para tu pequeño, y si existiera una
medida de éxito, seguramente sería los latidos del corazón de tanta emoción.
EL ROL MATERNO
La prédica sobre la importancia del rol
materno en la vida de los niños lleva a excesos que han hecho perder de vista
la necesidad de equilibrar las necesidades de los niños y su crianza, con las
de las madres como seres humanos.
A diario observo a muchas amigas mías
estresarse porque no consiguieron el dinero suficiente para comprar ese muy
educativo juguete, porque se les acaban las ideas de homeschoolling (escuela en
casa), o porque aún no encuentran un nido de renombre para su pequeño. En mi
opinión, creo que más que buscar ser una madre perfecta ante los demás, hay que
disfrutar ser madre y punto, con sus altos y bajos.
Tiquiaventuras
#AliadaColaboradora




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